10 autores Latinoamericanos eligieron estos objetos para escribir fascinantes relatos

BY SDCELAR Team | POSTED IN Blog

‘Volver a contar’ reúne a 10 autores latinoamericanos con el objetivo de escribir historias inspiradas en la colección del Museo Británico.

 

Descubre aquí los objetos que escogieron y extractos del libro que ya se puede pre-ordenar en español.

Volver a contar es un proyecto de SDCELAR y Hay Festival International donde autores latinoamericanos han creado relatos de ficción y no ficción inspirados en las colecciones de Centroamérica y Sudamérica del Museo.

Trabajando en estrecha colaboración con las curadoras de SDCELAR, exploraron el contexto histórico y político de las piezas que eligieron para sus textos. Figuras de cerámica, máscaras, cucharas y adornos provenientes de diversas zonas de la región son algunos de los elementos que capturaron la atención de estos escritores.

El libro ‘Volver a contar: Escritores de América Latina en los archivos del Museo Británico’ publicado por editorial Anagrama ya está disponible para pre-ordenar en español. Écha un vistazo a los objetos escogidos por los escritores y lee extractos de sus relatos.

Corona de plumas amarillas dentro de una bolsa plástica
Corona de plumas. Iquitos, Perú

En la tierra de los árboles que lloran, Joseph Zárate

Extracto

‘Miles de nativos fueron estafados en los salarios, les pagaban con licor barato que los mantenía embrutecidos, eran torturados si no cumplían la faena; otros morían de inanición, disentería y otras enfermedades, mientras que sus mujeres e hijos eran utilizados como sirvientes o para labrar las chacras sin pago alguno. Sobre toda esa barbarie se sostuvo el esplendor de Iquitos, llamada por esos días el «Wall Street del Caucho».

En ese mundo de bonanza y atrocidades, donde los indígenas eran vistos como salvajes, casi animales, desprovistos de inteligencia y virtudes, trabajó el tatarabuelo Rafael Tuanama’.

Corona de plumas amarillas dentro de una bolsa plástica
Corona de plumas. Iquitos, Perú

En la tierra de los árboles que lloran, Joseph Zárate

Extracto

‘Miles de nativos fueron estafados en los salarios, les pagaban con licor barato que los mantenía embrutecidos, eran torturados si no cumplían la faena; otros morían de inanición, disentería y otras enfermedades, mientras que sus mujeres e hijos eran utilizados como sirvientes o para labrar las chacras sin pago alguno. Sobre toda esa barbarie se sostuvo el esplendor de Iquitos, llamada por esos días el «Wall Street del Caucho». 

En ese mundo de bonanza y atrocidades, donde los indígenas eran vistos como salvajes, casi animales, desprovistos de inteligencia y virtudes, trabajó el tatarabuelo Rafael Tuanama’. 

Carta a una joven historiadora mixe, Yásnaya Elena Aguilar

Extracto

‘Aunque ahora sea difícil de creer, nuestro pueblo, el pueblo mixe, que por entonces estaba organizado de una manera bastante similar a la presente, fue también catalogado como pueblo indígena. Lejos del reconocimiento que las sociedades mixes reciben en la actualidad, en aquellos tiempos era un pueblo periférico situado en el corazón del territorio de Abya Yala, que en ese momento recibía aún el nombre de América. Esta existencia en la periferia de la Noche Capitalista motivó que los enviados del gran museo de las islas del norte trataran de saciar en las manifestaciones de los pueblos indígenas la necesidad de sorpresa ante lo exótico. Enviaron gente a los lugares más alejados de las metrópolis para recolectar todo aquello que a su juicio mereciera ser digno de resguardar’.

Olla de cerámica café con un mango, mmostrada desde arriba
Patojo mixe. Oaxaca, México
Olla de cerámica café con un mango, mmostrada desde arriba
Patojo mixe. Oaxaca, México

Carta a una joven historiadora mixe, Yásnaya Elena Aguilar

Extracto

‘Aunque ahora sea difícil de creer, nuestro pueblo, el pueblo mixe, que por entonces estaba organizado de una manera bastante similar a la presente, fue también catalogado como pueblo indígena. Lejos del reconocimiento que las sociedades mixes reciben en la actualidad, en aquellos tiempos era un pueblo periférico situado en el corazón del territorio de Abya Yala, que en ese momento recibía aún el nombre de América. Esta existencia en la periferia de la Noche Capitalista motivó que los enviados del gran museo de las islas del norte trataran de saciar en las manifestaciones de los pueblos indígenas la necesidad de sorpresa ante lo exótico. Enviaron gente a los lugares más alejados de las metrópolis para recolectar todo aquello que a su juicio mereciera ser digno de resguardar’.

Imagen de una muestra de una planta de papa con hojas verdes, anotaciones y una paleta de colores
Muestra de planta de papa. Sucre, Bolivia © NHM London

Tizón tardío, Cristina Rivera Garza

Extracto

‘Con razón nadie vivía acá. Con razón la cueva permanecía deshabitada. Ajena a la humanidad. Excepto por ellas. Las plantas. Excepto por estas largas raíces verticales que viajaban hacia el centro de la tierra cargadas de tubérculos de cuatro a seis centímetros de ancho, una delgada capa de piel clara llena de ojos y esta carne jugosa, repleta de almidón y vitamina C, de sabor ligeramente ácido. No había nadie excepto ellas aquí y estas paredes de rocas ígneas, anchas y sólidas, que se erguían sobre el suelo pedregoso, francamente arisco, con el peso de siglos’. 

Imagen de una muestra de una planta de papa con hojas verdes, anotaciones y una paleta de colores
Muestra de planta de papa. Sucre, Bolivia © NHM London

Tizón tardío, Cristina Rivera Garza

Extracto

‘Con razón nadie vivía acá. Con razón la cueva permanecía deshabitada. Ajena a la humanidad. Excepto por ellas. Las plantas. Excepto por estas largas raíces verticales que viajaban hacia el centro de la tierra cargadas de tubérculos de cuatro a seis centímetros de ancho, una delgada capa de piel clara llena de ojos y esta carne jugosa, repleta de almidón y vitamina C, de sabor ligeramente ácido. No había nadie excepto ellas aquí y estas paredes de rocas ígneas, anchas y sólidas, que se erguían sobre el suelo pedregoso, francamente arisco, con el peso de siglos’.

Patrimonio, Carlos Fonseca

Extracto

‘Tal vez por eso, aunque hayan pasado ya casi tres décadas desde aquellas tardes de mi infancia, ahora que la curadora retoma el relato de la odisea del solitario Sororeng, intérprete de Schomburgk en sus viajes australes, yo vuelvo a distraerme pensando en las flores del abuelo. Nunca imaginó el viejo que un día me encontraría acá, en Londres, frente a las cajas repletas de objetos que Schomburgk comenzaría a donar al Museo Británico a su regreso de Guyana en 1839. Frente a mí, las piezas de colección esparcidas sobre la mesa trazan las imágenes que Isabel se dedica a relatar’.

Retrato ilustrado del siglo XIX. Ilustra a un hombre llamado Robert H. Schomburgk
Retrato de Robert H. Schomburgk. Londres, UK
Retrato ilustrado del siglo XIX. Ilustra a un hombre llamado Robert H. Schomburgk
Retrato de Robert H. Schomburgk. Londres, UK

Patrimonio, Carlos Fonseca

Extracto

‘Tal vez por eso, aunque hayan pasado ya casi tres décadas desde aquellas tardes de mi infancia, ahora que la curadora retoma el relato de la odisea del solitario Sororeng, intérprete de Schomburgk en sus viajes australes, yo vuelvo a distraerme pensando en las flores del abuelo. Nunca imaginó el viejo que un día me encontraría acá, en Londres, frente a las cajas repletas de objetos que Schomburgk comenzaría a donar al Museo Británico a su regreso de Guyana en 1839. Frente a mí, las piezas de colección esparcidas sobre la mesa trazan las imágenes que Isabel se dedica a relatar’.

Cuchara de madera café con tallados curvos y con una inscripción que dice 'Otilio'
Mecedor de madera. Noanamá, Colombia

Otilio, Velia Vidal

Extracto

‘Tal vez para animarme con lo de la escritura, mi mamá me regaló una pulsera de oro que le había dejado mi papá. Apenas la vi reconocí las letras que tenía escritas y supe que nos llamábamos igual. Eso en verdad me emocionó. También me contó más completa la historia de su vida, que yo había oído por pedazos cuando ella y mi madrina conversaban mientras tomaban viche y se burlaban de lo que decían los negros sobre los wounaan y los wounaan sobre los negros. Se reían de su suerte: Justina no había podido tener hijos y eso era como una maldición, decía, porque su marido Antonio lo aprovechó como excusa para establecer otro hogar en Palestina. Ella se hacía la desentendida (…)’

Cuchara de madera café con tallados curvos y con una inscripción que dice 'Otilio'
Mecedor de madera. Noanamá, Colombia

Otilio, Velia Vidal

Extracto

‘Tal vez para animarme con lo de la escritura, mi mamá me regaló una pulsera de oro que le había dejado mi papá. Apenas la vi reconocí las letras que tenía escritas y supe que nos llamábamos igual. Eso en verdad me emocionó. También me contó más completa la historia de su vida, que yo había oído por pedazos cuando ella y mi madrina conversaban mientras tomaban viche y se burlaban de lo que decían los negros sobre los wounaan y los wounaan sobre los negros. Se reían de su suerte: Justina no había podido tener hijos y eso era como una maldición, decía, porque su marido Antonio lo aprovechó como excusa para establecer otro hogar en Palestina. Ella se hacía la desentendida (…)’

La fuerza de Exu, Djamila Ribeiro

Extracto

Los itãs son frases de tiempos inmemoriales que remiten a los relatos míticos de la tradición yoruba. Uno de los itãs más conocidos es: «Exu mató a un pájaro ayer con la piedra que arrojó hoy.» Exu es el primero de los orixás, el señor de los caminos, al que le gusta soltar buenas risotadas. La Iglesia católica no quiso entender nada, lo sincretizó de inmediato con el diablo y persiguió a quienes pronunciaran su nombre. Pero Exu también se ríe de esta definición. Exu no es el bien ni el mal, sino la contradicción, la inquietud, el cambio’.

Figura de madera café oscura de un hombre con una cabeza curvilínea
Figura Yoruba de Exu. Nigeria
Figura de madera café oscura de un hombre con una cabeza curvilínea
Figura Yoruba de Exu. Nigeria

La fuerza de Exu, Djamila Ribeiro

Extracto

Los itãs son frases de tiempos inmemoriales que remiten a los relatos míticos de la tradición yoruba. Uno de los itãs más conocidos es: «Exu mató a un pájaro ayer con la piedra que arrojó hoy.» Exu es el primero de los orixás, el señor de los caminos, al que le gusta soltar buenas risotadas. La Iglesia católica no quiso entender nada, lo sincretizó de inmediato con el diablo y persiguió a quienes pronunciaran su nombre. Pero Exu también se ríe de esta definición. Exu no es el bien ni el mal, sino la contradicción, la inquietud, el cambio’.

Accesorio de cuero. Gran Chaco, Argentina

La comunidad wichi, Gabriela Cabezón Cámara

Extracto

‘Lo que hacen cuando hacen lo que quieren hacer es de una belleza extraordinaria. Objetos que huelen a monte y resplandecen de hermosura tejida. Que se aprecian con la nariz, con la piel y con los ojos. Yicas, mochilas, billeteras, carteras. Y grandes paños que estallan coloridos, casi abstractos aun cuando algunos tienen detalles figurativos. Explosiones lisérgicas y llenas de vida. Contrastes, fricciones y roces que nos hacen vibrar. Dameros, sirenas, rombos, líneas continuas que suben y bajan como serpientes adeptas a reptar rectas: mapas enormes de un territorio extraño. Excesivos estos objetos y estas obras. Se salen de marco, porque no fueron concebidas para nuestro mundo’.

Accesorio de cuero. Gran Chaco, Argentina

La comunidad wichi, Gabriela Cabezón Cámara

Extracto

‘Lo que hacen cuando hacen lo que quieren hacer es de una belleza extraordinaria. Objetos que huelen a monte y resplandecen de hermosura tejida. Que se aprecian con la nariz, con la piel y con los ojos. Yicas, mochilas, billeteras, carteras. Y grandes paños que estallan coloridos, casi abstractos aun cuando algunos tienen detalles figurativos. Explosiones lisérgicas y llenas de vida. Contrastes, fricciones y roces que nos hacen vibrar. Dameros, sirenas, rombos, líneas continuas que suben y bajan como serpientes adeptas a reptar rectas: mapas enormes de un territorio extraño. Excesivos estos objetos y estas obras. Se salen de marco, porque no fueron concebidas para nuestro mundo’.

Fragmento de un diario de viaje por la costa norte del Perú – Juan Cárdenas

Extracto

‘Un pequeño corrillo de curiosos se junta a su alrededor y, después de mucho discutir, nadie se pone de acuerdo sobre la conveniencia de la figura. Algunos la consideran escandalosa y exigen su destrucción antes de que alguno de los miembros de la casta sacerdotal pueda siquiera verla. Otros, más osados, anuncian un cambio radical en los cánones de representación de los dioses y sus proezas. El joven artista trata de defender su pieza con argumentos piadosos que se ajustan a la doctrina, aunque sus palabras caen en saco roto porque la figura ha provocado ya un escándalo’.

Figura de cerámica que representa a un maíz personificado con tres cabezas
Cerámica Moche de deidad del maíz. Perú
Figura de cerámica que representa a un maíz personificado con tres cabezas
Cerámica Moche de deidad del maíz. Perú

Fragmento de un diario de viaje por la costa norte del Perú – Juan Cárdenas

Extracto

‘Un pequeño corrillo de curiosos se junta a su alrededor y, después de mucho discutir, nadie se pone de acuerdo sobre la conveniencia de la figura. Algunos la consideran escandalosa y exigen su destrucción antes de que alguno de los miembros de la casta sacerdotal pueda siquiera verla. Otros, más osados, anuncian un cambio radical en los cánones de representación de los dioses y sus proezas. El joven artista trata de defender su pieza con argumentos piadosos que se ajustan a la doctrina, aunque sus palabras caen en saco roto porque la figura ha provocado ya un escándalo’.

Figurilla de cerámica que representa la cabeza de una mujer con cabello corto
Figurilla de cerámica. Manta, Ecuador

El nombre de los árboles, Dolores Reyes

Extracto

‘ – Vamos a devolver sus nombres a la tierra para que, mañana, los rayos del sol nos devuelvan árboles nuevos. Y si no encontramos a la diosa de la tierra para que nos escuche, nosotras mismas vamos a hacernos una con nuestras manos –dice la Gran Abuela para darnos fuerzas, y me mira especialmente a mí para pedirme que no olvide los nombres, para decírselos a la diosa y que los traiga de vuelta. Pero hace mucho que la buscamos en la oscuridad y no podemos dar con ella. Necesitamos encontrar una tierra que no esté enferma de miedo ni de incendios. Seguimos caminando las siete juntas, muy pegados nuestros cuerpos en la oscuridad. ¿No va ha terminarse nunca esta noche?’

Figurilla de cerámica que representa la cabeza de una mujer con cabello corto
Figurilla de cerámica. Manta, Ecuador

El nombre de los árboles, Dolores Reyes

Extracto

‘ – Vamos a devolver sus nombres a la tierra para que, mañana, los rayos del sol nos devuelvan árboles nuevos. Y si no encontramos a la diosa de la tierra para que nos escuche, nosotras mismas vamos a hacernos una con nuestras manos –dice la Gran Abuela para darnos fuerzas, y me mira especialmente a mí para pedirme que no olvide los nombres, para decírselos a la diosa y que los traiga de vuelta. Pero hace mucho que la buscamos en la oscuridad y no podemos dar con ella. Necesitamos encontrar una tierra que no esté enferma de miedo ni de incendios. Seguimos caminando las siete juntas, muy pegados nuestros cuerpos en la oscuridad. ¿No va ha terminarse nunca esta noche?’

La lengua afuera, Lina Meruane

Extracto

El espanto de la explotación no había concluido, simplemente se había transformado. La explotación era ahora autoexplotación, pero no era voluntaria, no exactamente. Porque detrás de aquello estaba la precarización del trabajo y la desigualdad económica y la necesidad de sobrevivir sin ayudas de ningún tipo como la estrategia económica de unos para forzar a otros a la labor sin descanso. Poseídos por la lógica competitiva del sálvese quien pueda habíamos no solo sucumbido sino aceptado sumar horas a la jornada. Como si estuviéramos ostentando un poder, como si estuviéramos en posesión de una virtud superior’.

Máscara de un rostro humano con boca y lengua prominente. Pintada con negro, blanco y rojo, es utilizada para representa a afrodescendientes en danzas de carnaval andino
Máscara de danza de negrería. Bolivia
Máscara de un rostro humano con boca y lengua prominente. Pintada con negro, blanco y rojo, es utilizada para representa a afrodescendientes en danzas de carnaval andino
Máscara de danza de negrería. Bolivia

La lengua afuera, Lina Meruane

Extracto

El espanto de la explotación no había concluido, simplemente se había transformado. La explotación era ahora autoexplotación, pero no era voluntaria, no exactamente. Porque detrás de aquello estaba la precarización del trabajo y la desigualdad económica y la necesidad de sobrevivir sin ayudas de ningún tipo como la estrategia económica de unos para forzar a otros a la labor sin descanso. Poseídos por la lógica competitiva del sálvese quien pueda habíamos no solo sucumbido sino aceptado sumar horas a la jornada. Como si estuviéramos ostentando un poder, como si estuviéramos en posesión de una virtud superior’.

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