Saberes y Sabores Afroindígenas:
Tejiendo redes entre colecciones y museos en el Pacífico y Caribe colombiano

La colección del Chocó del Museo Británico conserva un legado afrocolombiano ampliamente invisibilizado, proveniente de una región donde más del 80% de la población se identifica actualmente como negra. Este proyecto conecta a comunidades del Pacífico y del Caribe colaborando con museos comunitarios, lideresas y artistas para revisitar esta colección desde una perspectiva afrodiaspórica.

Este proyecto forma parte de una línea de investigación piloto orientada a visibilizar el patrimonio afrodescendiente presente en las colecciones de América Latina y el Caribe del Museo Británico. Partiendo de una colección importante pero poco documentada de cerca de 200 objetos recolectados por los antropólogos Brian Moser y Donald Tayler a lo largo del Valle del Río San Juan (región del Chocó colombiano) durante la Expedición Anglo-Colombiana de 1960, el proyecto se centró en una selección de instrumentos utilizados para la preparación y provisión de alimentos. Al enfocarse en prácticas materiales relacionadas con la preparación y el uso de estos, el proyecto permitió rastrear tradiciones culinarias afrodescendientes, destacando su intersección con los saberes y la cultura material indígenas en el territorio chocoano.

Entre diciembre de 2024 y septiembre de 2025, SDCELAR colaboró con la consultora en museología Sandra Mendoza Lafaurie, investigadora principal del proyecto, junto con aliados locales del Museo Gastronómico del Chocó —con su directora Diana Mosquera Mosquera— y el Museo de Arte y Memoria de Mampuján —con su directora Juana Alicia Ruíz y el colectivo de Tejedoras de Mampuján. La documentación participativa de esta colección se llevó a cabo mediante talleres y el establecimiento de redes con representantes locales de museos comunitarios (incluyendo el Museo de Oficios – Fuerte de San Fernando), tendiendo puentes entre las regiones del Pacífico y el Caribe a través de tradiciones culinarias compartidas. Este proyecto también contempló la colaboración con artistas afrocolombianas, que desde el Pacífico y el Caribe, enriquecieron las perspectivas sobre la identidad negra contemporánea, el territorio, y la riqueza de los conocimientos ancestrales.

Trabajo de documentación durante oficina de trabajo, 2025. Foto: Santiago Valencia Parra

Identidad y Territorio: entre el Pacífico y el Caribe colombiano

Identidad Negra en el Pacífico Colombiano
“Ser negro en el Pacífico es una oda a la vida, es tener un amor inmenso por estar vivo, es ser feliz con lo que se come, bebe y las relaciones que se construyen. Ser una negra del Pacífico, es llevar la vida con gozo y resistencia, teniendo la claridad que tu eres por que los demás fueron, porque los demás son y porque los demás serán. Ser una negra del Pacifico es un privilegio, pero al mismo tiempo una responsabilidad: privilegio porque naces con huellas de gente sabía, guerrera, creativa, hábil, feliz; responsabilidad porque naces con el llamado de reivindicar la grandeza de la que vienes. Ser negra en el Pacífico es vivir en contraste pero feliz de ser aquí donde se vive”. 

—Diana Mosquera, Directora del Museo Gastronómico del Chocó.

Identidad Negra en el Caribe Colombiano
“Nosotros no somos descendientes de esclavos. Nosotros somos descendientes de seres libres que eran ingenieros, eran Reyes, Príncipes y que vinieron no de un país, sino un continente hermoso, rico. Un continente que tiene riqueza en el suelo, en el subsuelo, en la naturaleza, que no solamente un desierto. Yo me siento orgullosa de ser afrodescendiente. Nosotros hemos aportado a Colombia muchísimo en diferentes ámbitos, no solamente en el sector deportivo, en el sector político, en el sector cultural, en la ciencia hemos aportado. Eso quiero que los afrocaribeños lo tengamos muy presente. Yo me siento muy orgullosa de ser mujer afrocaribeña”.

—Juana Alicia Ruíz, Directora del Museo de Arte y Memoria de Mampuján.

La llegada de los europeos a las tierras de lo que hoy se conoce como América vino acompañado por un complejo proceso de colonización, que no solamente afectó a las poblaciones nativas. La fuerte presencia afrodescendiente en territorios del Caribe y Pacífico colombiano en la actualidad, así como las relaciones interétnicas con pueblos originarios, sobre todo en el Chocó, remiten al proceso de esclavización y trata de comunidades desde África como fuerza de trabajo. Este mismo panorama nos acerca, igualmente, a los procesos de resistencia y lucha de estas comunidades. Hoy, sin duda, es imposible hablar del colonialismo en Colombia sin considerar los efectos estructurantes de la racialización, esclavitud y resistencia en ambos continentes.

En este contexto, Cartagena de Indias, fundada en el s. XVI, se convertiría en el principal puerto de entrada y comercio de poblaciones africanas esclavizadas en la América Hispánica. Al tiempo que Cartagena emergía como importante enclave económico, político y militar, las regiones cercanas se convertirían en los primeros territorios libres para personas de origen y descendencia africana, siguiendo sus luchas emancipadoras. En esta región se formaron las primeras comunidades libres (palenques), que respondían a reivindicaciones de resistencia frente a proyectos esclavistas europeos, engendrando experiencias locales de auto-gobernanza y culturales que son palpables hoy en día (Álvarez, 2020; Losonczy, 1997).

Mapa temprano de Cartagena de Indias (circa 1600), representando su relevancia marítima. 1948,0410.4.110, © The Trustees of the British Museum

A pesar de ser un tema aún poco estudiado, la trata interna de africanos y afrodescendientes esclavizados una vez desembarcados en Cartagena hizo que poblaciones negras se adentraran en el territorio hacia puertos secundarios en el Pacífico, como Buenaventura, y fluviales como Mompox (Caribe) y Quibdó (Pacífico). Durante los siglos XVII y XVIII en la región del Pacífico colombiano, los movimientos y migraciones de las comunidades Afro se conectan a su presencia como mano de obra para la explotación aurífera en ríos como el San Juan y el Atrato, a procesos abolicionistas y a la formación autónoma de palenques. Paulatinamente, las poblaciones negras fueron descendiendo por los ríos, alentados por movimientos abolicionistas, resistiendo a la esclavitud, y en algunos casos comprando su propia libertad, asentándose a lo largo de las costas pacíficas, y en las partes medias y bajas de los ríos. A estos fenómenos se suma la abolición de la esclavitud en el siglo XIX, que posibilitaría nuevas olas migratorias de comunidades negras. Esto, además de generar una gran presencia Afro en la región chocoana, posibilitó nuevas relaciones con comunidades indígenas como los Embera y Wounaan, quienes adelantaban sus propios procesos de resistencia y confrontación frente a los poderes coloniales. Referidos en las fuentes históricas como Noanamás, los Wounaan viven en las orillas del río San Juan desde tiempos inmemoriales. Entre sus prácticas culturales ancestrales se destaca la fabricación de cestería y de canoas de madera, ambos materiales muy presentes en la colección del Chocó en el Museo Británico.

Detalle de la escultura de Benkos Biohó, importante símbolo de resistencia negra, liberándose de las cadenas de la esclavitud. La escultura está situada en San Basilio de Palenque, el primer territorio libre en América. Fuente: Wikimedia Commons.

El Pacífico y el Caribe colombianos también se conectan por la violencia del conflicto armado, que ha marcado las últimas décadas del siglo XX y siglo XXI, afectando particularmente a poblaciones afrodescendientes (e indígenas) en ambas regiones. La disputa por el control del territorio entre grupos paramilitares, el ELN (Ejército de Liberación Nacional) y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) asociada a actividades ilegales como la minería y el narcotráfico, ha producido casos nefastos de masacres, coerción y el desplazamiento forzado de comunidades en el Chocó y en los Montes de María (Bolívar). Aurora Vergara-Figueroa analiza las experiencias de desplazamiento forzado, o mejor dicho, de desarraigo territorial, situándolo como elemento fundamental para entender la diáspora afrocolombiana en la contemporaneidad (2017). En este marco, la autora destaca la importancia del liderazgo de mujeres negras, enfatizando que «el feminismo afrodiaspórico es una estrategia de movilización social, una práctica de solidaridad y una reivindicación de justicia reparativa» (Vergara-Figueroa 2017, p. 83).

Territorio: el Chocó colombiano
“El Chocó es una tierra mixta, donde la cordillera de los andes en su parte occidental baja a abrazarse con el océano pacífico y el mar caribe en pleno.  Dejando a su paso bellos, ricos y variados ecosistemas de selva húmeda tropical. Es allí, en ese tapete verde, donde la vida diversa de flora y fauna, encuentran un santuario de libertad donde pueden ser y crecer.  Las condiciones históricas de la vida humana, posibilitaron que las comunidades negras, llegadas a Colombia en condición de esclavitud encontrarán en estos paisajes, la memoria del África madre; y esta misma tierra la que es testigo fiel de la cultura de hermandad con la que viven las personas que encontraron hogar aquí.  Negro, indígena y mestizos damos ejemplo mundial de cómo convivir en armonía, respeto y felicidad”.

—Diana Mosquera, Directora del Museo Gastronómico del Chocó.

Revisitando la colección del Chocó del Museo Británico

Las colecciones del departamento Chocó (Colombia) en el Museo Británico se insieren en un contexto de complejas relaciones interétnicas entre comunidades indígenas y negras. Los objetos e instrumentos que componen estas colecciones son testamentos de la intersección entre diversas tradiciones materiales, apropiaciones y resignificaciones, que transcurren desde la trata transatlántica de personas esclavizadas, hasta las expediciones contemporáneas y estudios etnográficos. Este abanico histórico presenta una intricada trayectoria de resiliencias y resistencias, donde saberes y experiencias de diversas comunidades se materializan, entre otros aspectos, en prácticas culinarias, medicinales y religiosas. 

Pepena (Am1962,01.135), Colección Chocó del Museo Británico. Crédito foto: Astrid González.

El estudio de las colecciones del Chocó en el Museo Británico permite rastrear cómo diversas instituciones durante el siglo XX canalizaron esfuerzos para adquirir y estudiar materiales y prácticas culturales de diversas regiones del país. Los objetos e instrumentos que componen esta colección de 195 piezas, fue adquirida por el Museo Británico de parte del geólogo Brian Moser (Universidad de Cambridge) y el antropólogo Donald Tayler (Universidad de Oxford), siguiendo una de las expediciones que ambos desarrollarían juntos entre 1960 y 1961 por el departamento del Chocó, y sus límites con Panamá.  

Sin embargo, Moser había llegado a Colombia un poco antes, en junio de 1959, auspiciado por la Universidad de Cambridge para recorrer la Sierra Nevada del Cocuy. Hacia octubre de 1960, Moser uniría esfuerzos con Tayler asistidos por la Anglo-Colombian Recording Expedition (Expedición Anglo-Colombiana) que llevaría a ambos a viajar por diversos territorios hasta diciembre de 1961. La expedición fue asistida por el Museo Británico (Reino Unido) y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia–ICANH, anteriormente llamado Instituto Colombiano de Antropología–ICAN. Además, el Instituto Británico de Sonido, entre otras instituciones, tendría un peso importante en estos viajes, donde las grabaciones etnomusicólogas jugaron un papel central.

Mapa de los destinos visitados por Brian Moser y Donald Tayler durante la Anglo-Colombian Recording Expedition. Fuente: British Library Sound Archive.

Los fideicomisarios del Museo Británico brindaron a Moser y a Tayler con £200 (equivalente a cerca de 20.000.000 de pesos colombianos en la actualidad) para cubrir los gastos de su excursión, valor que utilizarían para “coleccionar material etnográfico relacionado con la música y la vida de las tribus visitadas, y realizar un estudio especial de la distribución y uso de plantas narcóticas y estimulantes” (Banco de la República, 2025). Si bien el lenguaje de Moser puede problematizarse, sus reflexiones son cruciales para entender el alcance e impacto que tendría este proyecto dentro del territorio colombiano, que contaría con la producción de documentales, discos sonoros, artículos y fotografías que hoy pueden encontrarse tanto en Reino Unido como en Colombia.

Acceda aquí al archivo fotográfico de Brian Moser en el Banco de la República.

Entre 1960 y 1961 Moser y Tayler, junto a otros acompañantes como el etnobotánico colombiano Néstor Uscátegui Mendoza, registraron los sonidos musicales de comunidades indígenas y recolectaron más de 300 objetos en cinco locaciones distintas de Colombia. Dentro de su itinerario, la expedición pasó por el pueblo de Noanamá en Chocó, en el río San Juan. Aunque las prácticas de recolección de Tayler y Moser demuestran su interés por las comunidades indígenas de la región, hay pequeños atisbos dentro de su archivo fotográfico (almacenado en el Pitt Rivers Museum, Universidad de Oxford, y en el Banco de la República, Colombia) y de audio (en la Biblioteca Británica, Londres) que revelan la presencia de comunidades afrodescendientes del río San Juan. Tayler llegó a tomar nota de la convivencia y adaptaciones que surgieron entre indígenas Wounaan y descendientes afro en el momento de las grabaciones de audio en el bajo río San Juan (NTS Radio, 2023). Esto permite una apertura para explorar relatos interétnicos en el Pacifico y Caribe colombiano, resaltando la interacción entre indígenas y afrodescendientes en el territorio chocoano.  

Comunidad en el Río Atrato. Colección fotográfica de la Expedición Sonora Anglo-Colombiana de Brian Moser y Donald Tayler, 1961. Cortesía del Pitt Rivers Museum, Universidad de Oxford.

Conectando colecciones y museos a través de la cocina 

En febrero 2025, SDCELAR co-organizó un encuentro de lideresas y matronas a la cabeza de proyectos museales, culturales y culinarios en el Caribe y Pacífico Colombiano. Gracias a una colaboración con la Escuela Taller Cartagena de Indias, Sandra Mendoza lideró un taller donde las mujeres de estos espacios dialogaron alrededor de una selección de instrumentos de la colección del Chocó. La meta, además de conectar estos espacios, era “despertar el ánima”, y encontrar en estos instrumentos sus usos actuales, iluminando la presencia afro en su producción.

Participantes en la oficina de trabajo en Cartagena, Colombia. Foto: Escuela Taller.

En su conocida obra «Fogón Caribe: la historia de la cocina del Caribe Colombiano», Enrique Morales Bedoya hace referencia a la fuerte influencia de la herencia africana en las cocinas del Caribe y al papel fundamental de las mujeres negras esclavizadas en el ámbito doméstico: El personaje más importante fue la cocinera, llamada ‘guisandera’ por los cronistas, por estar en sus manos la preparación de los alimentos, arte en el que siempre han tenido reconocido éxito. La sazón, ese arte de intuir las proporciones dentro de una receta para obtener un mejor sabor, fue el mayor aporte negro a la cocina costeña” (Morales Bedoya, 2010). En la oficina “La cocina que nos une. Diálogos afrocolombianos alrededor del fogón”, se ha constatado que esa herencia sigue estando viva y muy presente en las poblaciones del Caribe y el Pacífico colombiano.

La cocina que nos une: Dialogos afrocolombianos alrededor del fogón. Diseño banner: Katherin García

Mujeres del Museo Gastronómico del Chocó, Museo de Arte y Memoria de Mampuján, Museo de Oficios – Fuerte de San Fernando, y la empresa chocoana Viche Canao, focalizaron una serie de discusiones alrededor de sus patrimonios, sus anécdotas, y las necesidades compartidas de autorrepresentación. Tomando como punto de entrada el conocimiento que descansa sobre los instrumentos de la colección del Chocó del Museo Británico, las lideresas compartieron la palabra encontrando resonancias de la importancia de las prácticas culinarias dentro de sus territorios.  

La colección de instrumentos del Chocó adquirió, así, una nueva mirada desde las sabedoras que, reconociendo los puntos de encuentro en cuanto a ciertas tradiciones materiales, también expandieron en las particularidades de sus territorios y sus cocinas. Este encuentro, posibilitó que narraciones y experiencias del Caribe y el Pacífico colombiano se revitalizaran, y encontraran en cada participante de la oficina un lugar donde seguir fortaleciéndose. 

Conozca más sobre los museos comunitarios y lideresas participantes aquí.

Participantes en la oficina de trabajo en Cartagena, Colombia. Foto: Escuela Taller.

«Fue mágico escuchar a mujeres portadoras de las cocinas tradicionales de Bolívar y Chocó, hablar sobre las cocinas, alimentos, técnicas de preparación, platos y la manera en que habían recibido esos conocimientos de otras mujeres, encontrando coincidencias en los ingredientes y preparaciones de estos territorios. 

Los pasteles chocoanos de Diana, el viche de Liseth, los gustos de noche de Adelaida, o ese delicioso sancocho de pescado, acompañado de arroz con coco, pescado sudado, patacones y ensalada preparados por Juana, Alexa, Gledys y Janiris, así como las cocadas preparadas por Antonia Cassiani, nos mostraron esa historia y memoria que se ha compartido y transmitido durante siglos alrededor del fogón y recordar a mujeres de ayer y de hoy, como las “gateras”, mujeres negras esclavizadas o libres, que ganaban dinero vendiendo frutas y distintos alimentos durante la colonia, o a esas mujeres que a finales del siglo XIX e inicios del XX a través de los periódicos locales ofrecían clases de cocina o la venta de postres y otras preparaciones elaboradas, que en ocasiones terminaron con prósperos negocios que les dieron autonomía económica y algo de libertad. Ejemplos más cercanos a estas estampas que parecen lejanas en el tiempo, son las mujeres que aún hoy pasan vendiendo bollos desde las 5:00 AM, o las mujeres que montan su mesa de fritos, o las famosas palenqueras que continúan endulzando el tinto de la media tarde.  

Todas estas mujeres mencionadas, sin importar la época, el alimento que han preparado y vendido, tienen algo en común: han encontrado en la cocina, en las preparaciones que han aprendido de madres y abuelas, no solo las huellas del pasado y la tradición, también han encontrado desde siempre independencia, libertad y formas de seguir creando comunidad.»

—Sandra Mendoza Lafaurie, Escuela Taller Cartagena.

Visibilizando la presencia afro en las colecciones del Museo Británico  

La documentación de 15 objetos de las colecciones del Museo Británico de la región del Chocó permitió establecer distintas líneas curatoriales y de interpretación sobre cómo estas piezas se enraizan en conocimientos ancestrales, recobrando nuevos significados en sus usos contemporáneos. Volver a mirar estos “instrumentos”, como los denomina Diana Mosquera, permite adentrarnos en las maneras en que las comunidades indígenas y afros del departamento del Chocó han usado y reutilizado diferentes materialidades, apuntando a un rico intercambio de saberes y una intersección palpable entre conocimientos sobre el territorio y el manejo de los recursos que este les provee.

La construcción de estas narrativas curatoriales se realizó de manera participativa colaborando con sabedores y portadoras de la tradición en el Chocó, que son conocedores de la producción material de estos instrumentos y de las cocinas del Pacífico colombiano. A continuación, se presentan los ejes temáticos que parten del trabajo de Sandra Mendoza Lafaurie y Diana Mosquera, en un rico encuentro entre saberes locales y memoria colectiva, nutrido por los diálogos iniciados en la oficina “La cocina que nos une”. 

Descubra cada eje curatorial dando click en la imagen:

Impactando las colecciones afrocolombianas en el Museo Británico  

Este proyecto no solo permitió avanzar en la documentación de las colecciones del Museo Británico, sino también desarrollar nuevas obras e investigaciones artísticas que abren nuevas posibilidades para dar mayor visibilidad a experiencias afrodiaspóricas contemporáneas. Le invitamos a conocer más sobre la adquisición de una obra de Las Tejedoras de Mampuján, inspirada directamente en la experiencia afrodescendiente del Caribe, así como el docuarte producido por Astrid González, resultado de su residencia artística en el Museo Británico.

Sigue leyendo 

  • Álvarez, Ó. F. (2020). Relaciones interétnicas en el Chocó colombiano. Indígenas y afrocolombianos en el panorama de la investigación. Gazeta de Antropología, 36 (2), Artículo 08.

  • Banco de la República. (2025). Brian Moser. https://www.banrepcultural.org/coleccion-bibliografica/especiales/brian-moser

  • Banco de la República. (n.d.). La Amazonia perdida. https://www.banrepcultural.org/la-amazonia-perdida/amazonia006.html

  • Banco de la República. (2023). Cocinas del Pacífico: Saberes y recorridos.

  • Morales Bedoya, E. (2010). Fogón Caribe: La historia de la gastronomía del Caribe colombiano. Editorial La Iguana Ciega.

  • Mosquera, S. A., & Caicedo, L. M. G. (2025). El Chocó en la olla: Olores, colores y sabores de Africanía.

  • NTS Radio. (2023). British Library Sound Archive – Anglo-Colombian Recording Expedition, 1960–1961. https://www.nts.live/editorial/british-library-sound-archive-anglo-colombian

  • Losonczy, A.-M. (1997). Hacia una antropología de lo interétnico: Una perspectiva negro-americana e indígena. En V. Uribe & E. Restrepo (Eds.), Antropología de la modernidad. Instituto Colombiano de Antropología.

  • Vergara-Figueroa, A., Sánchez Barona, A., & de la Fuente, A. (Eds.). (2025). Desigualdades sociales en perspectiva interseccional. Estudios Afrocolombianos: Lecturas esenciales (Tomo II). Centro de Estudios Afrodiaspóricos (CEAF) – Universidad Icesi. https://doi.org/10.18046/EUI/eale.2

  • Vergara-Figueroa, A. (2017). Afrodescendant resistance to deracination in Colombia: Massacre at Bellavista-Bojayá-Chocó. Palgrave Macmillan.

Colaboradoras

Sandra Mendoza Lafaurie
Historiadora con maestría en Museología y gestión del patrimonio. Como museóloga se ha especializado en formulación de planes museológicos, curaduría de exposiciones, proyectos de renovación de museos, así como en la gestión, conceptualización e implementación de estrategias para la interpretación y puesta en valor del patrimonio cultural. Cuenta con una amplia experiencia en el desarrollo de estrategias didácticas para la divulgación del patrimonio arqueológico y creación de productos de turismo cultural; igualmente posee habilidades y especial interés en el desarrollo de proyectos patrimoniales con comunidades y de experiencias alrededor de las cocinas tradicionales.

Diana Mosquera
Fundadora y directora del Museo Gastronómico del Chocó, Diana tiene formación como administradora de empresas y cuenta con un MBA en la misma área. Esta experiencia le ha ayudado a entender los ecosistemas empresariales de su región, catapultando unidades económicas que combinan a la perfección su pasión por la cocina tradicional de su territorio, con las artes, conocimientos y oficios asociados a la gastronomía de las comunidades negras e indígenas que habitan esta región colombiana. En cuanto mujer negra nacida en Atrato (Chocó), Diana es apasionada por la cultura afrodescendiente en las Americas y es una entusiasta de la comida de la región y sus sabores.

Juana Alicia Ruíz
Lideresa social afro de los Montes de María, con un amplio y largo trabajo como defensora de derechos humanos no solo en Mampuján, que la hizo merecedora del “Premio de Defensores de Derechos Humanos 2024”, otorgado por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Magister en Construcción de Paz y Conflicto Social, título que le otorgó la Universidad de Cartagena, como lideresa del colectivo conocido mundialmente como “las tejedoras de Mampuján”, Juana ha acompañado importantes procesos pedagógicos que han permitido la recuperación de la memoria del conflicto armado en Colombia, para con ellos encontrar rutas hacia la sanación y el perdón. A través del arte de coser tela sobre tela, de la recuperación de alimentos y preparaciones de su territorio, y desde su labor como directora del Museo de Arte y Memoria de Mampuján, trabaja por la justicia y reparación colectiva, exaltando el importante legado social y cultural de las mujeres y comunidades afrodescendientes.

Publicaciones relacionadas a mujeres y salud materna con comunidades wixárika, por la autora de esta exhibición

Gamlin, Jennie B. (2013)
Shame as a barrier to health seeking among indigenous Huichol migrant labourers: An interpretive approach of the “violence continuum” and “authoritative knowledge”
Social Science and Medicine 97 75-81

Gamlin, Jennie B. (2023)
Wixárika Practices of Medical Syncretism: An Ontological Proposal for Health in the Anthropocene
Medical Anthropology Theory 10 (2) 1-26

Gamlin, Jennie B. (2020)
“You see, we women, we can’t talk, we can’t have an opinion…”. The coloniality of gender and childbirth practices in Indigenous Wixárika families
Social Science and Medicine 252, 112912

Jennie Gamlin and David Osrin (2020)
Preventable infant deaths, lone births and lack of registration in Mexican indigenous communities: health care services and the afterlife of colonialism
Ethnicity and Health 25 (7)

Jennie Gamlin and Seth Holmes (2018)
Preventable perinatal deaths in indigenous Wixárika communities: an ethnographic study of pregnancy, childbirth and structural violence BMC
Pregnancy and Childbirth 18 (Article number 243) 2018

Gamlin, Jennie B. and Sarah J Hawkes (2015)
Pregnancy and birth in an Indigenous Huichol community: from structural violence to structural policy responses
Culture, health and sexuality 17 (1)

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